Habitualmente, a los compresores de tornillo hay que realizarles un mantenimiento periódico cada 2.000 horas de funcionamiento.

En la mayoría de modelos, el cumplimiento del plazo de horas, hace saltar un avisador o alarma en el propio compresor y el propietario llama al técnico para que proceda con el mantenimiento.

No obstante, en aquellos casos en los que el compresor no trabaja a un ritmo suficiente como para agotar ese ciclo de 2.000 horas de funcionamiento en el plazo de 1 año, hay que realizar ya el mantenimiento, debido a la degradación de las propiedades del aceite lubricante.