Mantener tu instalación neumática en buen estado no es solo cuestión de cumplir con las especificaciones técnicas requeridas y protocolos, es garantizar que todo funciona como debe, que las máquinas rinden y que no se pierde energía ni tiempo. Una revisión periódica previene e incluso en ocasiones evita problemas que muchas veces pasan desapercibidos hasta que es demasiado tarde.
La importancia de la revisión periódica en instalaciones neumáticas
El aire comprimido es uno de los pilares fundamentales del trabajo de muchas fábricas y talleres. Su eficiencia depende, en gran parte, de tener una correcta instalación neumática con sus tuberías correctas, compresores bien ajustados y equipos complementarios funcionando en armonía.
Revisar la instalación de forma regular permite detectar fugas, desgaste de componentes, acumulación de condensados y cualquier fallo o anomalía que pueda afectar al rendimiento. En definitiva, ayuda a que todo funcione como debe.
Qué revisar en tu instalaciones neumáticas y con qué frecuencia
Al principio puede parecer todo un mundo pero realmente hay solo unas cuántas cosas básicas que deberías revisar de manera autónoma y recurrente. Siempre de manera adicional a los mantenimientos profesionales, claro. Para que tu instalación funcione al máximo conviene establecer rutinas de revisión, principalmente, en los diferentes componentes:
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Compresores: es algo que una vez al mes o cada dos semanas puedes hacer por tu cuenta (no sustituye un mantenimiento profesional) y cuesta menos de 5 minutos. Comprobar la presión y nivel de aceite.
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Red de distribución: cada dos o tres meses es recomendable que revises las conexiones y los purgadores de condensados además de mirar si hay alguna pequeña fuga.
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Filtros y secadores: limpiar o sustituir según recomendaciones del fabricante.
Estos intervalos son orientativos y también dependen del uso, la presión y la antigüedad de la instalación. Lo importante es no esperar a que aparezcan los problemas: una revisión planificada mantiene todo funcionando y ayuda a alargar la vida útil de la instalación.
Aunque tú mismo revises esta serie de cuestiones siempre recomendamos realizar una revisión profesional cada 6 meses o cada 500 horas de uso. No es lo mismo una empresa que hace 200 horas a la semana en su maquinaria que otra que hace un uso de 20. El desgaste es muy diferente. En definitiva, mantener esta rutina evita sorpresas, reduce riesgos y prolonga la vida útil de los componentes de tu red. Además, permite identificar mejoras simples que aumentan la eficiencia y ayuda a reducir costes operativos.
Desde Fisalis nos ocupamos de planificar y ejecutar los mantenimientos necesarios: supervisamos la red de aire comprimido para que todo opere en condiciones óptimas y sin interrupciones inesperadas. ¿Podemos ayudarte?